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LIBRO DE TERAPIA:

 Virgen hasta los 33. Así, tal cual. Me cuesta verlo aquí escrito pero ésta soy yo y

“ESTA ES MI HISTORIA…”

 

Escribo este artículo intentando buscar un porqué a esta situación. Intentando remontar en el tiempo y tratando de comprender cómo he llegado hasta aquí.. Y por más que pienso, no hay una respuesta concreta.

O al menos yo nunca he tenido una respuesta “concreta-precisa-y-definida” del porqué de la situación. En resumen , yo lo achaco todo a miedos e inseguridades en sus diferentes formas y a diferentes cosas , a lo largo de las etapas de mi vida. Simplemente fue la consecuencia de varias etapas a medida que iba cumpliendo años que desembocaron en “esta” situación…
De eso va este artículo, de cómo he vivido y vivo tener 33 años y no haber tenido nunca novio. Tampoco relaciones sexuales hasta hace poquito. Virgen hasta los 33. Así, tal cual. Me cuesta verlo así escrito pero ésta soy yo y…
ESTA ES MI HISTORIA…
Nunca he tenido novio, y lo de hacerlo mi primera vez con un chico que conoces una noche, nunca me llamó demasiado la atención. En realidad lo de tener novio es algo que nunca he buscado, siempre he sido muy “ tranquila” en el tema chicos. De jovencita supongo que esperaba a que llegase la persona adecuada. Era más bien tímida, reservada. Era algo así como que lo de tener novio no iba conmigo o , al menos, no en ese momento. Mientras yo veía que las chicas de mi edad empezaban a tener sus primeros novietes, me decía a mi misma “ ya me tocará….” Y no le daba( o intentaba no darle) más importancia. Tampoco he sido nunca de las de “ voy a esperar a mi príncipe azul, blablabla”. No, no era el caso.

“¡Serás muy exigente!” . Otro de los tópicos que he oído toooooooda mi vida hasta la saciedad. Pues no señores, no soy “demasiado “ exigente, como tampoco lo soy “demasiado poco” . Normal, una cosa normal. No es esa la razón tampoco.
¿Insegura con mi físico ?(con 15 años quizá sí), ahora mismo puedo decir que estoy bastante contenta con mi cuerpo. No soy modelo obviamente y hay días en los que me puedo ver mil defectos, pero aún así creo que puedo tener mi gracia.

Dicho esto, y como decía anteriormente, nunca he ido “ a por ello”. Por poner un ejemplo, jamás en mi vida he salido un sábado de copas con el objetivo de “ligar”. Nunca. Yo siempre he salido con el objetivo de pasármelo bien. Lo de los chicos siempre es secundario totalmente. Así que supongo que algo (o más que algo a lo mejor) habrá tenido que ver eso también en el hecho de que nunca haya tenido pareja.

Siempre he tenido muy claro que no me iba a acostar -porque oportunidades han habido – con un chico con quien no sintiera que de verdad que me apeteciera hacerlo , ni tampoco me iba a ennoviar con un chico que no me llenase por el hecho de “no estar sola” o “ no ser la única del grupo que no tiene novio”.

Conclusión: Simplemente, no surgía la persona y el momento adecuados.

No ocurría , pero no había una razón concreta por la cual no estaba ocurriendo.

Así que fueron pasando los años y de repente un día te ves “ con 33 años y sin haber estado con ningún chico todavía” . Y eso no se lleva bien, a mi es algo que me atormentaba mucho. Pero más que por mí, por “ el qué dirán “.

Me podía la presión social ( y eso que esa presión estaba solo en mi cabeza ), pero me atormentaba pensar que los demás “ lo supieran”, o intuyeran mi virginidad o hicieran comentarios de si había o no tenido novio alguna vez. Me machacaba pensando lo que pensaría de mi la gente que me rodea .Socialmente, parece que no se puede ser feliz si no tienes pareja. Y a mi me atormentaba el “ dar pena” a los demás. Me reconcomía imaginando al resto de la gente con comentarios del estilo “ esta pobrecita, no ha tenido novio nunca”. O, que rarita, por qué será, etc..

Aunque nadie nunca me ha dicho nada al respecto (ya me he encargado yo muy bien de que nadie sospechase mis momentos amargos ),me sentía muy triste por ello. Ser virgen me hacía sentir muy diferente al resto de gente de mi edad. Yo sentía que me separaba un abismo (que no sabía muy bien cómo salvar) de ellos .Aunque yo me decía a mi misma, en un intento por calmar mis demonios, que ser o no virgen no te define como persona ni te hace ser mejor ni peor , con bastante frecuencia, me venían pensamientos a mi mente de que yo sí que lo era, y esa era mi realidad. De alguna manera , yo sentía que a mi eso sí que me “definía”.

El miedo más reciente (ya de adulta) y que más daño me ha hecho es “ miedo a dar explicaciones, miedo al juicio de terceras personas”. Ese miedo me ha paralizado hasta hoy. Y me sigue paralizando en no pocas ocasiones.

Aunque obviamente una sabe cual es su historia, supongo que internamente no quería aceptarlo.( Me viene a la cabeza la palabra vergüenza, vergüenza por reconocer “ eso”) . No quería enfrentarme a ello, con lo cual la única manera que tenía de no enfrentarme a ello era no hablar. No hablar de nada relacionado con tema sexo-chicos para nada. Con nadie. Nunca . Solamente hablo abiertamente de ello con una amiga de máxima confianza. Es con la única persona. Con el resto tenía miedo. Miedo a qué va a pensar de mi, miedo a cómo lo digo, qué digo, cómo lo explico?? “Si es que no hay un motivo!” “ Si es que en realidad no hay nada que explicar”, pensaba yo.

Es difícil de explicar cuando no puedes decir “ esto ocurrió así por X motivo”. Mi X no existe, al menos no como algo específico.

Después de mucho pensar, concluyo que lo mío ha sido cuestión de puro miedo a diferentes situaciones que han ido cambiando con el paso de los años , pero miedo al fin y al cabo.

Quizá, sencillamente, no me sentía preparada. Al menos no preparada para “dar explicaciones”, que es lo que más me ha machacado en los últimos años .Porque aunque evidentemente nadie te obliga, yo sentía que “ tenía “ que darlas o si no lo decía yo de motu propio, pensaba muchas veces que en alguna conversación con algún chico el tema sexo/parejas era un tema que tarde o temprano iba a salir.

Yo pensaba: “ a ver qué cara va a poner el otro cuando se entere”. Muchas veces me decía a mi misma “ no tiene por qué saberlo” pero luego me calentaba yo a mi misma la cabeza pensado….

““ysipasaalgoquehacequeinevitablementeélsepaqueesmiprimeravez”????????

Esta pregunta en todas sus formas versiones y colores (y con sus diferente posibles reacciones) es la que me ha torturado durante los últimos años. El pensar en ese momento, la reacción del chico y el ”cómo salir yo de ese atolladero”. Y salir airosa a ser posible, claro.
Digo últimos años porque cuando eres mas jovencita es más “fácil” de explicar algo así,..pero con 33 años …pues yo me sentía como “ la rarita”, “ la diferente”. La inseguridad de afrontar ese momento, crecía con los años. Era algo así como que a medida que iba cumpliendo años, más difícil veía yo “ cómo explicar aquello”. Todo esto me pesaba como una losa.

Cuando ya “ de adulta”, me fue apeteciendo vivir esas sensaciones ( estar con un chico en la cama ) , empecé a quedar con chicos para conocernos y ver qué pasaba . Empecé a hacer lo que todo el mundo hacía, lo cual me hacía sentir muy bien.

El problema es que, en más de una ocasión, me auto-saboteé la cita cuando , para cualquier otra persona, “ la cosa se estaba poniendo interesante”.

Estar tomando algo con un chico que a mi me atraía y sentir que yo a él también, a mi me hacía sentir muy mujer pero a la vez me producía un cortocircuito en mi cabeza que me traía loca, puesto que yo veía que no era capaz de “dar el paso” por miedo. Muy frustrante.

Me vienen a la mente imágenes de mi, tan a gusto besándome con el chico en cuestión , disfrutando del momento y a la misma vez inventándome poco después una excusa para irme a casa cuando yo veía que la cosa podía acabar en cama. Ahí aparecían todos mis miedos. Miedo a que algo ocurriese en la cama y yo tuviese que dar las explicaciones que no quería. Ni que decir tiene que yo llegaba a mi casa y la llorera y el desazón que tenía eran monumentales. Me sentía mal y muy triste. Me sentía ridícula, me venían pensamientos tipo “ con 32 años y haciendo esto” . ..y sobre todo me sentía muy mal porque no sabía como “ solucionar” aquello. Cómo cruzar ese puente.

Llegué a no querer quedar con chicos en plan “ cita ” por miedo a “lo que pudiera pasar”.Ante esa posibilidad de “cama” (cosa muy probable a mi edad si la cosa va bien), yo decidía ni siquiera intentarlo . Hubo varias citas en las que al mínimo atisbo que yo veía que el chico tenía interés en pasar de los besos a “ algo más” yo salí huyendo. Esto me hacía sentir ridícula y triste. Con lo cual, una vez más , decidí no exponerme y olvidarme de citas parejiles .

Yo me decía una y otra vez: : pero cómo he llegado a esto????

Hasta a mi misma se me hacía a veces raro sentirme así porque aunque yo sufría por el hecho de pensar que los demás me verían como “ la rarita” ; yo a mi misma (salvando los complejos de la adolescencia) de adulta nunca me he visto rara ,ni antisocial, ni fea ,ni tonta , ni todo lo que ( nos guste o no) socialmente por regla general estaría relacionado con “ser virgen a los 30 y tantos/no haber tenido pareja nunca”,sino una chica normal, como el resto de las de mi edad, salvo que tenía “ ese problemilla “, que para mi era MI PROBLEMÓN.

Cómo lo viví yo

Siempre lo he llevado “para mi”. No lo hablaba con nadie, aunque obviamente los demás no son tontos y algo pueden intuir. Especialmente duros se me hicieron los 3 últimos años en los que, quizá habrá sido circunstancial (no lo sé) me he movido en un círculo femenino con una vida sentimental muy ajetreada y con una naturalidad para hablar de ello y con toda clase de detalles a cualquier hora que a mi se me hacía difícil de llevar. No por ellas, sino por mi. Por lo lejana que me veía yo a todo aquello que escuchaba. Cuando salían temas relacionados con las parejas de cada una, yo miraba para otro lado. Nunca decía nada de mi vida sentimental.

Yo en esas conversaciones me sentía (y me siento) fuera de lugar, desubicada , incómoda. Incómoda porque yo invariablemente era la única que siempre estaba callada y no contaba nada. Siempre tuve claro que prefería la callada a la inventada. Nunca quise inventar. Sí que más de una vez, por pura supervivencia, adorné algo.

En conversaciones en las que ellas comentaban sus idas y venidas con unos y con otros, para mi era como “qué hago yo aquí” , “ por dios que de ya la hora de irnos”, etc y mil pensamientos parecidos. Un par de ejemplos: Una vez tomando un café con una de ellas me comentó que había quedado esa noche con Pepito “ que estaban en plan follamigos” “ Ah muy bien, tú aprovecha” , dije yo como si fuese lo más normal del mundo. Supongo que lo es para la gran mayoría de la gente- pero desde luego no para mi. Y no lo veo mal para nada , sino lo veo “lejano” a mi. Internamente era como si me hubiera contado alguna anécdota de Marte -por lo lejanísima que me veía yo a una situación así para mi-.

Otro día organizaron un tupper sex y yo ( pese a haber confirmado mi asistencia) , a última hora me inventé una excusa para no ir ( de qué iba yo a hablar allí??)

Otro disgusto para mi. Era como “ otra vez lo he vuelto a hacer. Otra vez me he escondido. Pero al mismo tiempo no veía otra alternativa, o no sabía como afrontar la situación.”

Esconderme era mi refugio. Esconderme, no ir a sitios donde sabía que lo iba a pasar mal, esa fue mi opción casi-o sin casi- por sistema durante un tiempo. O si “ tenía que ir” , iba un ratito y cuando ya la gente empezaba a tontear con unos y con otros, yo me iba a casa. Siempre ponía excusas – que ni ellos ni yo misma me creían – , pero prefería irme. Irme y no ver según qué situaciones que me dolían y me producían una profunda tristeza. Tristeza por verme diferente , muy diferente, y por no ser capaz de hacer algo para que la situación cambiase.

Era consciente de la situación pero había algo que hacía que el tiempo siguiera pasando y yo no hiciera nada por cambiar la situación, lo cual me entristecía y me machacaba todavía más. He llorado mucho en mi refugio. Pero era un refugio trampa, porque llegó un punto que eso a mi me ahogaba y quería que cambiase. Quería vivir esa parte de mi como mujer, al menos quería compartir el peso de esa carga con alguien.

Así fueron pasando los años hasta que por fin, con 32 años, decido “ poner cartas sobre al asunto” y acudir a terapia. La carga que llevaba sobre mis hombros era ya demasiado pesada para seguir guardando el secreto yo sola. Y sobre todo necesitaba ayuda para manejar toda esa situación, herramientas para vivir con ello. Necesitaba compartirlo con alguien, y sobre todo necesitaba compartirlo con alguien que no me juzgase, pues ese era mi mayor miedo.

Creo que hasta ese momento había estado “dejando pasar los años y la vida” , `pero nunca me he parado a “ hacer – de verdad- algo para cambiar esa “ situación” que me estaba ahogando.

Era como si yo, para no enfrentarme al problema, había elegido inconscientemente no enamorarme, no quedar con chicos , no lanzarme, no vivir esa parte de mi. Esa parte le tenía como en una especie de “letargo”. Totalmente olvidada. Pero aquel “ olvido”-qué ironía- me hacía recordar a diario que tenía 30 y tantos años y nunca había estado con un chico. Y eso me producía una tristeza inmensa.

Qué bien que decidí venir a Terapia ( me alegro infinito de haber dado ese paso) , porque por primera vez en toda mi vida estoy “ tocando”( no “ tapando”, que es lo que he hecho hasta ahora) el problema, e intentando dar pasitos para vivir en paz con ello. Estoy intentando “ hacerme cargo” , como diría mi terapeuta de cabecera :))

Y algunas cosas en mi cabeza ya se van colocando, me he sorprendido a mi misma últimamente haciendo cosas y comentando algunos aspectos muy íntimos míos de una manera que hace unos meses ni me hubiera podido imaginar.

Creo que poco a poco, voy “ normalizando” el asunto .”Podríamos decir que voy “Haciéndolo mío”, no sé muy bien cómo decirlo, pero sí es cierto que poco a poco voy viviéndolo con más paz, y de alguna manera ya voy mirando a los demonios a la cara y me van dando un poco menos miedo, y esa es una sensación muy reconfortante.

Y ALGO MÄS PARA ACABAR…
Mira que ñoña me acabo de poner cuando he salido de tu consulta, pensando en mi historia. Creo que nunca te lo había dicho, pero los días que salgo muy ” revuelta”  suelo llegar a casa y tomar unas notas para aterrizar todo lo se me pasa por la cabeza en ese momento( que suelen ser muchas cosas interesantes después de todo lo que hablo contigo..jajaja) . Por cierto que más de una vez he pensado llevarme allí un block de notas para apuntar ideas de lo que hablamos pero luego acabo no llevándolo porque si me paro a escribir quizá se me vaya el hilo… y allí el hilo lo quiero tener sueltito..
 
Ahora mi historia me gusta, le he cogido cariño, me parece bonita, dulce, tierna, me parece que puede tener personalidad ,por especial o diferente . Bien contada ( según quien la escuche) tiene su punto. Sí es cierto que no es para cualquiera, pero quizá ahí reside el encanto: yo tampoco quiero a cualquiera . Quiero a un chico con la sensibilidad suficiente como para que lo entienda , no le importe y quizás hasta le mole.
 
Y es lo que quieras que sea, pero sobre todo es LA MÍA. Y no hay nada más bonito que la autenticidad en alguien, no me gustaría  adornarlo demasiado porque si lo adorno, dejo de ser yo…. y ahora que por fin me acepto y me gusta lo que hay, no quiero perder mi esencia. . por fin me he parado a escucharme,a mirarme en el espejo,  y me gusta lo que veo.
 
Oye ahora que lo pienso…a ver voy a coger afición a la escritura!
Fdo: La mujer que soy

Los artículos incluidos con el titulo ” Libro de Terapia” son narraciones de procesos terapéuticos reales de personas que han estado en terapia con nosotros y que han decidido escribir sobre ello. 


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