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Susana Gacituaga

SUSANA GACITUAGA

COLEGIADA Nº 25355

Inicié mi carrera profesional hace ya 25 años. Ese fue el inicio de mi formación, un largo recorrido a través del psicoanálisis, la Gestalt, el arte, la terapia personal y la vida. Han pasado ya 15 años desde que empecé a ejercer de terapeuta.  Cada día que pasa, aunque suene muy típico , aprendo un poquito más...
Cuando elegí la psicología como carrera profesional lo hice pensando en dedicarme a la psicoterapia infantil. Al cursar mis estudios en la UNED tenía tiempo para hacer otras cosas, mientras estudiaba me dedicaba a trabajar de voluntaria y a formarme en áreas dedicadas al tiempo libre y la infancia. A media carrera y un poco por casualidad emprendí Lengua de Signos. Durante dos años pude aprender mucho de la cultura sorda aparte de su lenguaje y dí alguna clase de gramática en la asociación de Madrid. Andaba perdida en esos años, no tenía muy claro hacia donde orientar mi formación.

Ya licenciada recuerdo mis comienzos en el mundo de la terapia psicológica. Comencé a trabajar de Psicóloga y más tarde de Directora en Centros de la Comunidad de Madrid para personas con discapacidad y enfermedad mental. En esos momentos mi trabajo se centraba en el apoyo a los usuarios del centro y sus familias. Hacía terapia individual y grupal aparte de todo lo que correspondía a la dirección. Si algo aprendí de esta etapa fue que la normalidad no existe. Hay tantas posibilidades y tantas formas diferentes de estar el mundo según lo que te toque vivir y lo que tu mente esté dispuesta a gestionar que realmente lo normal queda fuera de toda definición. Aprendí algo que me acompaña aún, que las personas, debajo de su condición física y social existen en lo que son y en lo que expresan y que cada uno de nosotros somos dignos de ser escuchados con el mismo respeto.
Durante esta etapa orienté mi formación hacia el psicoanálisis. Realicé durante 5 años formación, terapia personal y supervisión de casos dentro de esta corriente de la psicología. Fue mi primer contacto real con la terapia personal más en profundidad. Me gustaba mucho lo que hacia, creo que la teoría del psicoanálisis es un fuerte pilar de conocimiento del desarrollo emocional y social humano. Por ello agradezco mucho el tiempo que dediqué a su aprendizaje y práctica.

Mi maternidad y mi elección de dedicarme al cuidado de mi hijo hizo que reorientara mi situación laboral. Un nuevo espacio, nuevos compañeros y nuevas maneras de entender la psicología. Fue en esta parte de mi camino donde conocí la Gestalt. Era una gran desconocida para mi, según iba conociéndola me iba generando una mezcla entre miedo y deseo que me acompaño en mis primeras inmersiones. Miedo a salir de la seguridad de la distancia emocional que como terapeuta se maneja en la práctica del psicoanálisis y deseo de dejarme acercar a quien tenía delante y poder ofrecer algo más genuino y espontaneo en las sesiones. Finalmente ganaron las ganas, me decidí a cambiar de terapeuta, acercándome a Ciparh y a la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt ( EMTG) y comenzar mi trabajo personal con un terapeuta de la escuela ( Javier Miranda).
Al año de iniciar mi terapia me propuse hacer la formación de terapeuta Gestalt en la EMTG, realmente me sentía cómoda y entendí la terapia más allá de la pulcritud de la salud y la enfermedad, más allá del síntoma o el diagnóstico. Mi visión de la terapia se convirtió en un medio de contacto conmigo, una salud más pura y menos diagnóstica. Una salud del espíritu y de la paz interior. Y con ello mi trabajo se convirtió en un acompañamiento , en un camino a dos que el paciente iba dibujando. La autoregulación organismica, la confianza en la búsqueda genuina de la felicidad a través del percatarse de las necesidades genuinas, iban destapando gran parte de mi propia identidad junto con la de mis pacientes.
La formación en Gestalt me aportó una gran herramienta de trabajo y de conciencia personal, una confianza en mí que me acompaña en la actualidad.

Entre medias de la formación fui madre por segunda vez. Un par de cachorros a los que ir cuidando y viendo crecer , experiencia de vida que junto con otras menos gratas me han acompañado en el camino vivido y de las que he aprendido, reído, llorado sentido y crecido. Cada día un poco de vida más, cada día un nuevo sitio por dónde mirar. Cada día un poco de aquí y de ahora.

En estas fechas surgió la idea de crear Escúchate Psicólogos Madrid. Escúchate surgió como un proyecto compartido con Luis Gómez. Un espacio en el que trabajar el lado más propio de cada uno de nosotros y ofrecer la terapia como un camino a la conciencia, un camino hacia el encuentro con uno mismo. Un espacio en el que acompañar y seguir creciendo personal y profesionalmente.

Con el paso del tiempo me interesé por la formación que combinaba el arte y la terapia. Fue entonces cuando empecé a pintar. Con mucha inseguridad comencé a dejarme llevar e ir plasmando en lienzos aquello que espontáneamente me mantenía el corazón y la mente ocupada. Pintaba, miraba, entendía y volvía a pintar... Trabajaba mis cuadros en mi terapia y empecé a vivir la magia que había debajo de aquellos trazos. Era como si en cada lienzo que llenaba,a algo de mí hablaba, y lo mejor era que yo lo entendía, lo veía. Me servía de espejo de aquello a lo que mi cabeza ( tozuda y rígida a veces) no me dejaba ver. Y poco a poco me fui relajando y mirando mis destellos pintados con más calma y tranquilidad. Poco a poco la pintura se convirtió en una manera de estar conmigo, de dedicarme un tiempo, de parar. Con este recorrido empecé los grupos de pintura ( Dest_ellos), con la idea de ofrecer la posibilidad de conocerse y pintar.

Actualmente es un poco de todo lo que utilizo en mi trabajo. Espontaneidad, espacio, escucha, conciencia, pintura, creatividad y muchas ganas. Ganas de seguir recorriendo la vida y pudiendo acompañar pedazos del camino de aquellos que deciden hacer terapia conmigo. Agradecida a cada uno de vosotros que habéis compartido vuestras vidas conmigo y que habéis dejado que sea testigo de vuestro andar y crecer.
Gracias también a la vida por seguir conmigo, aún no me he cansado de vos y cabalgando a tus lomos, a veces por terrenos encrespados y a veces por llanuras con olor a lavanda, puedo seguir estando conmigo.

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