LIBRO DE TERAPIA: LA CONSTRUCCIÓN DE CADA DÍA ES NUESTRA OBRA

Solo la vida vivenciada en primera persona puede acercarnos a la realidad de lo que somos.

La construcción de cada día es nuestra obra


Hacía dos años que había iniciado una relación. Un tiempo en el que fui gradualmente sintiéndome infravalorada por mi pareja. No sé si puedo llamarla pareja porque nunca me trató como tal, aunque así lo prometía. No creo ser una persona convencional así que con un trato normal todo hubiera ido bien.

Un día en un retiro de yoga descubrí que todos los síntomas de esa persona con la que me relacionaba tenían un nombre clínico. Todas mis relaciones afectivas se precipitaron en mi cabeza. Repasé con asombro todo mi historial de fracasos. Algo no andaba bien en mí para hacer tan malas elecciones, con duelos cada vez peores, con fuerzas cada vez más escasas.

¿Qué pasaba conmigo?

Llevo siete meses acudiendo a terapia en Escúchate Psicólogos, y aún no sé cómo acabará todo. Se van desgranando cosas que nunca hubiera imaginado, pero siento que empiezo a curarme. Me importa un bledo mi ego. Lo que quiero es estar bien. Sentir la alegría de todos los días. Disfrutar de cada encuentro con las personas.

Sin el acompañamiento de mi terapeuta de Gestalt nunca habría conocido la naturaleza de mis emociones y cómo éstas brotan en el presente, aunque se anclan en el pasado. El pasado sin embargo no corresponde al presente. Lo que tengo delante se merece otra actitud en mí.

La terapia Gestalt me ayuda a reconocer cómo estoy y a ir evitando que me domine. Si he de transitar por una emoción, lo hago, pero trato de no relacionarlo con las personas o las cosas que me rodean ahora mismo. Así dejo de seguir complicándome la vida.

Antes de comenzar con este trabajo terapéutico había curioseado en otras corrientes de la Psicología que sirven para dar explicación a nuestras conductas. Haces esto porque te pasó aquello. Pero son, a mi entender, análisis demasiado racionales para penetrar en el alma humana.

Conocer nuestro estado mental desde la óptica de las emociones me parece la mejor idea de este mundo, porque nos ayuda a buscar el bienestar en todo momento, sean cuáles sean los motivos de nuestros pesares. La comprensión y la cura son imperativos.

Autoconocimiento sería la mejor palabra para concretar este proceso. Dureza en reconocer lo que nos ha marcado y dónde fuimos sujetos pasivos. Grandeza en reconocer que la construcción de cada día es nuestra obra. Ahí sí que somos activos.

Eva, Periodista, 54 años

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